Por qué surgió el Tratamiento Liquenia®
El Tratamiento Liquenia® no nació de una intuición ni de una moda terapéutica. Nació de años de consulta, de escuchar a mujeres sin respuesta suficiente a los tratamientos disponibles, y de decidir que había que buscar algo mejor.
Lo que veía en consulta y lo que no tenía respuesta
Llevo más de dos décadas trabajando con mujeres afectadas por patologías vulvares crónicas. Desde el principio de mi carrera, el liquen escleroso vulvar fue una de las enfermedades que más presencia tuvo en mi consulta — y también una de las que más frustración generaba, tanto en las pacientes como en mí.
No porque no hubiera tratamiento. El clobetasol y otros corticoides ultrapotentes son eficaces para controlar los síntomas en muchas pacientes, y siguen siendo la primera línea recomendada por todas las guías clínicas internacionales — ISSVD, BAD, EADV. El problema era otro: los corticoides controlan, pero no reparan.
Veía mujeres que llevaban años de tratamiento corticoide correcto, con síntomas relativamente controlados, pero con un tejido vulvar cada vez más frágil, más atrófico, con cambios anatómicos irreversibles acumulándose. Veía otras con respuesta insuficiente, que seguían con picor intenso y dispareunia a pesar del tratamiento. Y veía el impacto que todo eso tenía en su calidad de vida, en sus relaciones, en su autoestima.
Me pregunté si la medicina regenerativa podía ofrecer algo diferente.
La pregunta que dio origen a la investigación
Mi hipótesis de partida era clínica y biológica: el liquen escleroso vulvar tiene un componente inflamatorio e inmunológico que daña el tejido de forma progresiva. Las células madre mesenquimales presentes en el tejido adiposo tienen propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras documentadas en otras patologías. ¿Podían actuar sobre los mecanismos subyacentes del LEV de forma similar?
La medicina regenerativa ya utilizaba la fracción estromal vascular (SVF) del tejido adiposo en contextos como la cicatrización de heridas crónicas, la artritis o las úlceras diabéticas. Los mecanismos biológicos sobre los que se sustentaba ese uso eran los mismos que yo necesitaba: reducción de la inflamación local, modulación inmunológica, estímulo de la regeneración tisular.
La idea era trasladar ese conocimiento al contexto específico del LEV, adaptarlo a la anatomía y la fisiopatología de la enfermedad vulvar, y someterlo a un proceso de investigación clínica riguroso.
Del planteamiento al ensayo clínico
En 2017 iniciamos el programa de investigación clínica en colaboración con el Hospital Universitario La Fe de Valencia y el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe). Fue un proceso riguroso — como tiene que serlo cualquier investigación que aspire a traducirse en un protocolo clínico.
El diseño del estudio implicó definir los criterios de inclusión y exclusión, establecer los puntos de evaluación y los instrumentos de medida, y protocolizar el procedimiento de forma que fuera reproducible y evaluable. Cada decisión metodológica tenía que justificarse.
El seguimiento de las pacientes se realizó durante 12 meses, con evaluaciones clínicas periódicas, escalas de síntomas validadas y biopsias comparativas cuando estaban indicadas. Documentamos no solo si los síntomas mejoraban, sino si había cambios histológicos que lo respaldaran — la forma más objetiva de confirmar que el tejido estaba respondiendo.
Los resultados del programa se publicaron en Aesthetic Surgery Journal en 2025, una de las publicaciones científicas de referencia en cirugía estética y reconstructiva a nivel internacional. La publicación en una revista sometida a revisión por pares es una garantía de que los datos y las conclusiones han sido revisados de forma independiente por expertos en el campo.
Del laboratorio a la guía clínica internacional
En 2025, el protocolo Liquenia-SVF fue incluido en la Clinical Practice Guideline de la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS). Este reconocimiento no es menor: significa que un comité de expertos internacionales revisó la evidencia disponible y consideró que el protocolo Liquenia® merece ser incluido en las recomendaciones clínicas de referencia a nivel mundial.
Para mí, ese reconocimiento tiene un significado concreto: valida que el camino recorrido —desde la hipótesis inicial hasta el ensayo clínico y la publicación— siguió los estándares que la comunidad científica exige para considerar un protocolo como una opción terapéutica legítima.
No es el punto final. Es una validación del punto de partida para seguir investigando.
Por qué sigue siendo necesario
El liquen escleroso vulvar afecta a un número significativo de mujeres. Las estimaciones más conservadoras sitúan su prevalencia en torno al 1-2% de la población femenina adulta — aunque el infradiagnóstico es todavía un problema real. Muchas mujeres pasan años con síntomas sin un diagnóstico correcto.
El tratamiento convencional con corticoides es eficaz y necesario. Pero hay un espacio — el del daño tisular acumulado, la respuesta insuficiente, la enfermedad de larga evolución — en el que los corticoides solos no son suficientes. El Tratamiento Liquenia® nació para ocupar ese espacio.
No pretendo reemplazar el tratamiento estándar: pretendo complementarlo con una herramienta que actúe donde los corticoides no llegan. Eso es lo que la investigación ha mostrado que es posible, y eso es lo que seguimos haciendo en nuestra consulta cada día.
Si quieres conocer más sobre el protocolo, cómo funciona y si puede ser una opción en tu caso, el siguiente paso es leer en qué consiste el procedimiento o solicitar una consulta de valoración directamente.